Hospital del silencio - capitulo 1

Autor : Paco Martin Fecha publicación : Julio 23, 2008
Categoría : Paco escribe

Era el verano del año 83 del pasado siglo. El calor requemaba cuando me dirigía al Ambulatorio de Navalmoral de la Mata, sudaba la carretera. Mi primer trabajo como profesional de la sanidad lo hice en una guardia desde las 3 de la tarde del Viernes, hasta las 8 de la mañana del Lunes. Fue tremendo, una prueba de resistencia física y mental a la cual me enfrentaba sin estar preparado. Cometí varios errores, la factura en consecuencias me cambio la vida. A alguien ignorante en muchas cosas, con l8 años de los de entonces, muy diferentes a quienes actualmente pululan por esa edad.

Me metí de lleno, sin saber la salida y eso en esos momentos no lo sabía. El equipo lo constituía un médico de medicina general, y un enfermero, mas yo como especie de coordinador un poco de todo, sin conocer nada. Lo que inicialmente fue una gota de la tormenta inminente, pasó desapercibida.

En un momento de la mañana del sábado, donde llegaba sin dormir quizás por primera vez en mi vida. Un muchacho mas bien joven llegó con fiebre. Para mi una cosa normal dentro de lo nuevo. Con el tiempo y la experiencia, aún desde el sitio de celador haces diagnósticos a veces con porcentaje de éxito envidiables para un pitoniso. Pero en esos momento me faltaba llegada. Una cosa aislada, con una receta y para casa parecía cerrar algo insignificante. Pero siguió el dia, el cansancio empezaba hacer mella por la monotonía y por cierta soledad de quién está fuera del cascarón el primer dia. De madrugada sonó el timbre, cuando abrí era la Policía Municipal morala encargada de llevar al médico al domicilio del mencionado paciente. Cuando el galeno volvió contó para mi cosas horribles, el muchacho realmente tenia meningitis y había fallecido. Y entonces se me vino su mirada. Y eso es algo que no era consciente del daño en tu cerebro, pero sobre todo en tu sensibilidad. La máxima de tener y darlo todo pero evitar los ojos no lo hice, y fue… fue cómo descerrajarme un tiro en pleno cerebro. Llegó la obsesión, el remordimiento de algo sin ser culpable, asumía serlo. Un obús explotaba en esos momentos, hacía añicos lo entendible y se desplomaba todo mi ser con los escombros en el fondo de mi alma. Siendo lo mas terrible la imposibilidad de recogerlos nunca. Quizás por eso ahora con el tiempo en el medio, sigo pensando que siguen estando en el mismo sitio y allí estarán junto al resto acumulado para siempre.

El retorno fue dantesco, me queda la frase de alguien cómo despedida, …

-¡Véte Paco!, …lárgate de aquí por lo que más quieras, lo suficiente lejos y no vuelvas. Tu no eres de esta guerra.
Y… ¿sábéis? no le hice caso. Y lo que entonces era un prueba, se convirtió en reto personal, ahora no solo estoy en esta guerra, sino que lucho incansablemente por no ser solo en mi sacrificio abnegado orgullo de mi, o de los enfermos, sino de mis compañeros. Cometí muchos errores, no serían los únicos. Me hice partidario de cuando haya de dar una oportunidad, que no sea la última al darla.

Y os contaré más, tengo escrito algo para mi crucial Una frase que ahora entenderéis porque nació en un verano, …cuándo la carretera sudaba,… cuándo uno tenía 18 años, hace ya mucho, …mucho tiempo: “SI NO TE HUNDEN… TE HACEN MAS FUERTE”.

(continuará)

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