Los brazos cruzados

Autor : Paco Martin Fecha publicación : Agosto 6, 2008
Categoría : Paco escribe

De algo tiene que servir los cuentos. El del lobo y las ovejas nos viene bien para lo que viene para meter dos verbos idénticos en el mismo rancho de una frase. Las previsiones anuncian que la gente que vuelva de la playa puede irse directamente a mogollón a las colas del desempleo. La reventa hace su agosto y los gorrillas toman posiciones. Es un negocio la pobreza, en los malos tiempos algunos aprovechan las oportunidades. Conviven con tacos imaginativos e intensos dando a siniestro y compartiendo destino entre las suegras y los camaradas. La gente tan sola como de costumbre, se hacen racimos y se injertan unos a otros como los pepinillos de Mallorca. La gente cuando lo pasa mal se alborota como el miedo del jilguera con el aliento de la garra del milano en la litera del aire. En realidad tenemos experiencia, después de estar en el mismo sitio sin movernos uno acumula lo mismo poniendo el distinto nombre, eso es tan de costumbre como la siesta de los difuntos. No está sobrado que en los cementerios se ronca, normalmente allí el ambiente son los sudores de las flores. No es cierto que se incremente la tasa de mortalidad cuando no se tiene nada. Lo que incentiva la estadística de las esquelas es cuando no se tiene nada que comer. Aunque se combina cuando no hay comida la gente tiende a la bebida. Nos empeñamos en olvidar lo que necesitamos y no cejamos en revivir lo que añoramos. Debemos de ser el mamífero mas contradictorio en el mundo donde los alcaldes se parecen a los hipopótamos con toga. Por eso dudamos en cruzar un puente o hacernos un worderbra con las extremidades superiores. Cuando uno duda entre dos opciones tienes menos probabilidades de acertar que equivocarse cuando tiene un trío. Es increíble como esta el patio y la gente a la sombra imberbe descifrando sudokus en latín. Me fascina la sangre fría de algunos que no saben el camino del congelador. Nadie hace sorbetes de granos de jamón ibérico y sin embargo por el bien de todos necesitamos imaginación. Nunca ha estado en el poder, y como decir el del bigote payaso nunca lo estará. Ponemos barreras a todos, un ejemplo es la ropa entre lo que queremos ver y lo que no dejamos. He llegado a ver en una maceta colgado en una pértiga suspiros de fotografías viejas de pañuelos. Mal consejo aquel de quien busca colocarlo, y no te invita a leer de como le fue a el primero. Inventamos los bolsillos para meter y los tapones en las botellas para impedir la salida. Pero a nadie se le ha ocurrido por donde se llega antes y todos a la vez a las soluciones. Ya lo dijo antes alguien con sentido común, encerramos a quienes no quieren estar aparcados y dejamos sueltos a quienes nos rompen las lunas de los coches. El mundo no está al revés porque sino nos caeríamos con nuestras miserias. El mundo es compatible cuando es fecundo e irrompible cuando carece de capitanes. Algunos nos empeñamos en seguir escuchando a Lennon y otros van al otorrino a gastar con la que esta cayendo. Eso de acercarme al derecho, en un curso acelerado en un precioso rincón de “la Vera Extremeña”, no me ha dado la clave de como editar el correo electrónico con líneas torcidas. Silbaba el coche negro de vuelta, y seguía metiendo dentro de lo que quiero saber. Y sin embargo mi estilo es hacer preguntas a todos el que asoma en mi contorno. Los tiempos, incluidos los míos, no han agotado la esperanza de que sean distintos para todos. Por soñar no te meten en la cárcel y sabiendo hacerlo te saca de cualquier inconveniente y duda.

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