Matemática impuras

Autor : Paco Martin Fecha publicación : Noviembre 4, 2008
Categoría : Paco escribe

-Hay algo que no me cuadra, en la cuadra o en este espacio virtual, después de tanto usar la máquina hemos olvidado la esencia, la cuenta de la vieja ha dejado de existir o directamente la hemos hecho un plan de pensiones en INg direct y eso es malo. Si dejamos de hablar a la antigua usanza, un dia no habrá alguien a quién contar cosas, y vendrá de lo que tanto huímos y tanto tiempo estamos como es la soledad. Lo de las matemáticas no ha sido nunca mi fuerte, pero a decir verdad me sorprende como a vosotros porque la única cuenta que hago ultimamente es cuando juego al chincho en el turno de noche del Hospital (que nadie piense lo que no es) para ver los reenganches en esas partidas entre garita y garita que normalmente juego con mis queridas compañeras Lola y Avelina teniendo de fondo el sonido roncador de efectos especiales de alguien que prefiero no decir el nombre, aunque algún perspicaz entenderá. Insisto eso cuando no hay trabajo, porque soy de los pocos currantes que tengo el privilegio que por el bien de la sociedad a diferencia de otros empleos. que es malo trabajar en mi trabajo, porque eso es mala señal. No es ignorancia pero os habéis fijado el tiempo que lleváis sin hacer una raíz cuadrada, a algunos incluso le sonará a nogal o a castaño, siendo una operación aritmética, algo que se utiliza la “V” de veterano pero sin el toro y debajo unas cifras. La gente ahora es capaz de hacer un sudoku e incapaz de dividir en esta sociedad donde priva el sumar y nos mosquea el restar. Por eso y porque sigo defendiendo a la competencia de mi gusto histórico, por solidaridad y por convencimiento, porque somos lo que fuímos, y nunca dejaremos de ser lo que somos a pesar de soñar, a pesar de cabalgar en vez de deleitarnos en el paseo, el archivo este simpático viene al pelo ante tanta calvicie de progreso. Por un momento al abrirlo he vuelto a esa clase de segundo de EGB, a ese patio de colegio, a esas calzonas, a ese frio, a echar humo por la boca sin fumar, al cola cao de las ocho y media de la mañana, al primer amor y al primer desegaño, y no fue hace tanto tiempo como parece… Si os engancho a todo eso común en todas las generaciones, estas palabras servirán para algo más que detener el tiempo, sino retroceder a esos momentos y parar un poco, aunque sea y solamente sea merced al progreso, a esta carta que no necesita sello, ni buzón de la esquina, y que puedo mandarla a muchos sitios a la vez.

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